Proyecto fin de ciclo fp asir

Día de las Donaciones 2021

Hasta finales de los años 90, China era una nación de ciclistas. Las bicicletas eran una parte tan vital de la vida cotidiana que, en la década de 1970, poseer una era un requisito previo para el matrimonio, del mismo modo que un apartamento y un coche lo son hoy en día para los hombres chinos. Un enorme “ejército de bicicletas” recorría cada mañana las calles de Pekín como una Gran Muralla en movimiento. Luego, de 1995 a 2002, el gobierno creó políticas de reducción de bicicletas para fomentar el crecimiento de la industria automovilística y el uso de la infraestructura de transporte masivo. Pero cuando llegó la epidemia de SARS, el transporte público se asoció con la enfermedad y el peligro, lo que provocó una carrera aún mayor hacia los coches en las ciudades. Hoy, las metrópolis chinas tienen algunos de los peores atascos del mundo.

Las aplicaciones para compartir bicicletas parecían ser la solución, y en los últimos tres años el sector privado ha puesto en circulación millones de bicicletas en las calles chinas. Pero hoy, cuando las empresas fracasan, las unidades no utilizadas se acumulan en los cementerios de bicicletas y las colas de usuarios enfadados exigen la devolución de sus depósitos, es evidente que la idea estaba condenada desde el principio. El auge y la caída de la moda de las bicicletas chinas se desarrolló como una versión acelerada de todas las burbujas tecnológicas, una idea no rentable sostenida por la fantasía, las falsas predicciones y el poder de las grandes empresas.

Vídeo de reparación del motor neumático Atlas Copco

La Organización Internacional de Normalización (ISO) 14025 define la Declaración Ambiental de Producto (EPD) como una declaración de tipo III que “cuantifica la información medioambiental sobre el ciclo de vida de un producto para permitir la comparación entre productos que cumplen la misma función”[1] La metodología de la EPD se basa en la herramienta de Evaluación del Ciclo de Vida (ACV)[2] que sigue la serie ISO 14040[3][4][5].

Las EPD están pensadas principalmente para facilitar las transacciones entre empresas, aunque también pueden ser beneficiosas para los consumidores que se centran en el medio ambiente a la hora de elegir bienes o servicios[3][4][5][6] Las empresas aplican las EPD para mejorar sus objetivos de sostenibilidad y para demostrar a los clientes su compromiso con el medio ambiente[6].

Los informes de EPD están disponibles en la base de datos del Sistema Internacional de EPD[7]. El contenido específico varía según la categoría del producto, pero la mayoría resume la información medioambiental del producto en menos de 50 páginas. El texto y las ilustraciones están diseñados para que los consumidores y los minoristas los entiendan fácilmente.

Taller del Ermitaño. Bombas de marco Zefal

Cuatro días después de que los tanques rusos entraran en Ucrania, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU publicó su última evaluación de los impactos del calentamiento global. Los principales medios de comunicación hicieron todo lo posible por recoger los escenarios y las conclusiones más funestas del informe. Pero el estallido de la primera gran guerra europea desde 1945 mantuvo el informe fuera de las portadas o, al menos, por debajo del pliegue. “El cambio climático está dañando el planeta más rápido de lo que podemos adaptarnos” simplemente no podía competir con “Putin está blandiendo la opción nuclear”.

Mientras tanto, la precipitada carrera por toda Europa occidental para sustituir el petróleo, el gas y el carbón rusos por fuentes alternativas de estos combustibles ha convertido en una burla las promesas de emisiones netas cero hechas por las principales economías europeas apenas tres meses antes de la invasión en la cumbre del clima de la ONU en Glasgow, Escocia. En cambio, las cuestiones de seguridad energética han vuelto con fuerza, ya que los países que ya luchaban contra la escasez de energía y las subidas de precios se enfrentan ahora a una superpotencia de los combustibles fósiles que se ha vuelto rebelde en Europa del Este.

Utilizar el pase hacia delante y hacia atrás para determinar la duración del proyecto

Buscando temas que pudieran ser de interés para los apreciables lectores de ACR, el editor de la revista me sugirió, lo que ahora presento a su consideración esperando que contribuya a la mejora de nuestros proyectos.

Desde el año 2010 he estudiado con mucho interés todo lo que tiene que ver con el aseguramiento de la calidad en los proyectos de climatización (commissioning, y utilizaré este anglicismo porque aún no existe una palabra en español que signifique lo que implica esta metodología), y recientemente he escuchado el término “Commissioning by Results” que me ha parecido muy apropiado, que al final de cuentas lo que significa es que los sistemas operen como fueron diseñados, para un propósito específico a lo largo del ciclo de vida de dicho proyecto, y que será utilizado como base para este artículo.

En 2013, ASHRAE emitió su Norma 202: Commissioning Process for Buildings and Systems, que comenzó con la Guía 0 – 2005: Proceso de Puesta en Marcha, evolucionó a la Guía 1.1 – 2007: HVAC&R Technical Requirements for the Commissioning Process, hasta llegar a la mencionada Norma 202 que es aún más genérica porque incluye edificios y otros sistemas.Tanto las dos guías mencionadas, como la Norma 202, que es el documento actual para asegurar que los sistemas de climatización (para el caso de este artículo), sean exitosos, a lo largo de su ciclo de vida, si se siguieron con disciplina y regulación.

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